La actriz Lupe Vélez regresó a la ciudad a casi ochenta años de su deceso en California, en una exposición de fotografías, películas y otros objetos de un coleccionista potosino radicado en Texas que se dio el gusto de reivindicarla en el Palacio Monumental; esta pionera del cine mudo y sonoro que triunfó en Hollywood, está ausente, como muchas otras, del Muro de Honor del Congreso del Estado y el Paseo de los Potosinos Ilustres en el Parque Tangamanga.

El pintor Juan Blanco Rodríguez de la Cruz marcó una época en las artes plásticas potosinas, se le considera uno de los artistas —junto a otros como el atormentado José Jayme— que representaron un cambio cultural en una sociedad cerrada y asfixiante en la segunda mitad del siglo XX, sacudiéndose el cedillismo y sorteando la vorágine del fin de la segunda guerra mundial. 

Su obra se encuentra en escuelas, iglesias, museos, colecciones particulares y hay un mural con mosaico veneciano en el exterior de un hotel en la carretera 57, alusivo a las diferentes etapas de la historia de México e  incluye la escultura del adolescente huasteco (1959). Blanco conoció el mundo, se codeaba con famosos o en su imaginación, el alto clero se incomodó con sus murales en el Santuario de Guadalupe; murió de una golpiza para robarle en su propia casa en la Ciudad de México.

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