En el actual municipio de Ébano nació la industria petrolera mexicana a principios del siglo XX, de la que sacaron provecho gringos y británicos hasta la expropiación cardenista en 1938, los veneros de petróleo que nos escrituró el Diablo y certificó el poeta López Velarde, el rancho El Tulillo que convirtió en su emporio Edward Doheny y su impacto en la región, esta historia es analizada desde la percepción de la prensa de la época.

La Pila fue una hacienda con una historia ligada al origen de la cercana capital potosina, era parte del Real de San Francisco de los Pozos que estaba integrado al proceso de producción minera de Cerro de San Pedro; era un reposo para viajeros que venían de la ciudad de México y otras partes, con la vista del Valle de San Francisco bajo la custodia de la impresionante Sierra de San Miguelito.

Un informe oficial estadístico de la hacienda de 1826, año en que el dueño Manuel María de Gorriño y Arduengo la vende, nos revela el número y perfiles de los habitantes, cifras de ganados y cosechas, las actividades económicas y el panorama, al menos ese año, no pintaba optimista; en el presente sus terrenos ya fueron alcanzados por la expansión urbana e industrial entre conflictos legales de empresarios y comuneros

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